Señales que dicen que necesitas un agente inmobiliario para vender tu propiedad

20.11.2017

El momento ha llegado. Los planes familiares o financieros aconsejan una mudanza. ¿Qué hacer: vender uno mismo o vender mediante un agente inmobiliario?

Quizás te plantees que el hecho de vender una vivienda, al menos la venta en sí es un proceso sencillo que puedes manejar. Hacer unas fotografías, colgar el cartel de se vende o publicarlo en los portales inmobiliarios...

Vender tu casa es eso, sí, pero detrás de todo ese proceso hay mucho trabajo, experiencia y conocimiento que no se ve. 

Si has decidido emprender esta aventura en solitario, llevas un tiempo sin conseguir vender tu casa y empieza a hacer mella en ti esta situación, quizás te encuentres en alguno de estos tres indicativos de que necesitas la ayuda de un profesional inmobiliario para vender tu casa.

Las llamadas recibidas y gestionadas rebajan el valor estimado

¿El precio al que pones a la venta la vivienda es el adecuado a sus características, estado o zona o responde más a los planes y objetivos propios?

Esta es una de las primeras preguntas que nos elevan los propietarios que llevan más de seis meses con su vivienda en el mercado y lo único que reciben como feedback es una legión de llamadas y contraofertas.

Enseñan el piso porque todos saben ver sus posibilidades, pero a la hora de negociar las condiciones de la venta, las contraofertas resultan incluso hirientes. ¿Acaso el precio es erróneo?

Lo primero que solemos pedir es que nos expliquen qué factores han considerado para estimar el valor del precio de venta de la vivienda. Un precio excesivo genera situaciones desagradables para el propietario y los potenciales compradores; el lado contrario, una valoración por debajo de mercado crea en los compradores la sensación de que hay algo que no cuadra con esa propiedad...

El miedo y la desconfianza son las dos principales barreras que todo vendedor debe calibrar respecto a su interlocutor.

Los agentes inmobiliarios trabajamos con multitud de datos y estudios de mercado que nos aportan conocimiento, no solo de la situación actual del mercado, sino de las previsiones de futuro, cuánto tiempo de media permanece una vivienda en venta en la zona e incluso el cliente ideal para ella.

Ausencia de tiempo

En la situación actual, lo hemos visto con los alquileres, en el que la demanda de vivienda es alta, el tiempo que dedicamos e invertimos en atender a cada una de las llamadas de interesados, responder a sus preguntas y manejar las interpelaciones que realizan.

A mayores, hay que planificar y cuadrar los horarios de disponibilidad para cerrar las visitas. Y no nos referimos únicamente a una visita sino a potenciales segundas visitas.

Aun cuando todo parece ir sobre ruedas, siempre queda un reposo de duda sobre si este será el mejor comprador que podemos encontrar para la venta de la vivienda, si será solvente, si... un largo etcétera de 'y si...'.

La vivienda echa para atrás a los interesados

La casa es la traslación física de nuestra personalidad y modo de vida aplicada en un espacio. A la hora de proceder a una nueva etapa familiar, cuesta mirar la vivienda con una óptica objetiva. Esto es, tendemos a pensar que está perfecta tal y como la vemos.

En cierto sentido, esto es así. Para nuestro ámbito familiar, es como queríamos que fuera pero, a la hora de vender la casa, debemos mirar con los ojos de quienes la van a adquirir.

Cada interesado tiene unas expectativas personales para el espacio. Tenemos que conseguir que lo sientan y se vean allí llevándolas a la realidad.

Cuando todo lo contrario tiene lugar, y el visitante muestra interés por salir de la vivienda en vez de quedarse y verla con detenimiento, te está alertando que quizás la encuentra demasiado lejos de sus intereses.

Despersonalizar la vivienda implica dotarla de un aire íntimo pero impersonal, un entorno apto para cualquier visitante con sus condicionantes, personalidad y circunstancias.

Fuente: https://mism2.com/plus//

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